Estaba harto, ya no quería hacer lo que tanto amaba, odiaba las mañanas una y otra vez lo mismo, la misma dinámica de siempre levantarse temprano aguantar el trafico matutino y el vespertino, el peor de todo el vespertino, no le quedaba tiempo para nada sólo los fines de semana podía descansar pero ni eso podía hacer. Odiaba a su esposa, oh! Si como la odiaba, sobretodo por tomar decisiones sin consultarlo, que si compraba el refri cuando tenían refri, que si las lámparas cuando estas tenían menos de un año de nuevas, así era, como le molestaba eso principalmente porque ya tenia contado hasta el ultimo centavo de su quincena, no era ahorrador, no podía, siempre había un gasto extra en casa.
Había perdido completamente su estilo ya no era el Román que todos conocían, aquel que disfrutaba de la vida, aunque siempre había sido un amargado, y todo mundo lo sabia y le gustaba. Siempre, antes cuando llegaba de trabajar lo primero que hacia era prender el mini componente y poner a volumen medio música que dependiendo de su estado de animo o lo levantaban anímicamente o lo sumía en su ya tan larga depresión. Si como adoraba esas tardes, nadie en casa ni sus hermanas ni su madre, esa sensación tan calida de liberar el nudo de la corbata y tan liberadora era lo que mas ansiaba al llegar a casa, pero ahora ya no estaba en casa, vivía con su esposa y eso no le gustaba, quería regresar sino a casa, a ser el mismo que era antes.
No tenia el valor ni el coraje suficiente, siempre admiro a Edgar, siempre, su amigo de la preparatoria, un poco loco, zafado, con ideas descabezadas, a todo mundo en aquel entonces les aburría su discurso típico de festejar su cumpleaños y suicido a los 21 años, nadie le creía y nadie le creyó, hasta que exactamente en su 21 aniversario a todos sus amigos y aquellos a los que nunca les cayo bien, recibieron una posta que los invitaba al funeral de Edgar, preparo todo el muy cabrón y le salio a la perfección, la mayoría de sus amigos fueron al velorio y al entierro. Para la mayoría fue una estupidez lo que hizo, Román que era su mejor amigo lo admiro aun más desde entonces no deja de pensar en hacer algo parecido, aun cuando no tiene los huevos.
Odiaba todo, cuando se descomponían los aparatos maldecía a Dios, ni siquiera creía en él pero le gustaba hacerlo, odiaba vivir en México le parecía absurda la vida, pero odiaba más que su esposa decidiera por él los fines de semana, perdió todo el gusto y la emoción por algo. Estaba decidido a hacerlo pero no sabia como, quería hacer algo como su mejor amigo, diferente y único que fuera suyo.
Debió se de mañana cuando tomo el valor y el coraje que siempre había deseado tener, agarro su maleta y un par de jeans y dejo todo, no quería saber nada de sus padres ni de sus hermanas, mucho menos de su esposa -si se hubiera enterado que estaba embarazada tal vez hubiera cambiado su decisión- agarro el primer barco y se embarco no buscaba la felicidad, pero si olvidar y dejar atrás todo lo que en esta vida le pesaba.